Agotado
10 productos seleccionados con cariño
Muñecos y peluches para abrazar, para dormir y para no soltar nunca. Elegidos suaves, seguros y — muy importante — lavables a máquina.
Entre los 8 meses y los 3 años muchos niños eligen un objeto de apego: un peluche concreto que les acompaña a dormir, al médico y de viaje. No es un capricho, es una herramienta emocional real que les ayuda a gestionar las separaciones y la ansiedad.
Un consejo de madre a madre: si ves que tu peque ha elegido "el suyo", compra un segundo igual. El día que se pierda —y se perderá— te ahorrarás una noche muy larga.
Para menores de 3 años: ojos y nariz bordados, nunca de plástico cosido, sin lazos ni cordones largos, y sin piezas que se puedan arrancar. Tira suavemente de las extremidades y accesorios antes de dárselo: si algo cede, no es para esa edad.
Un peluche que se usa a diario acumula polvo y ácaros. Lávalo cada 2-3 semanas a 30-40 grados, dentro de una funda de almohada para proteger las costuras, y déjalo secar al aire completamente antes de devolvérselo. Los que llevan mecanismo sonoro suelen necesitar lavado a mano.