Agotado
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Que la hora del baño deje de ser una batalla. Juguetes de agua, accesorios y pequeños trucos para convertir ese rato en uno de los mejores momentos del día.
Es más común de lo que parece: muchos niños pasan por una etapa de rechazo al agua, sobre todo entre el año y los tres. Suele ayudar bajar el nivel del agua, meterse con ellos si es posible y dejar que sean ellos quienes controlen el momento — que abran el grifo, que echen el juguete.
Los juguetes flotantes y los vasos apilables para trasvasar agua funcionan muy bien porque desplazan el foco: dejan de pensar en el baño y empiezan a jugar.
Los juguetes de goma con agujerito acumulan agua dentro y crían moho en poco tiempo. Dos opciones: sellar el agujero con silicona o elegir juguetes macizos sin orificios. Y en cualquier caso, sécalos bien después de cada baño y revísalos cada pocas semanas.
El agua debe estar entre 36 y 38 grados. Un termómetro de baño cuesta poco y evita dudas. Y la regla de oro: nunca, bajo ningún concepto, dejes a un niño solo en la bañera, ni un segundo, ni con muy poca agua.